Tomé mi maleta y salí lo más rápido que pude, no había nada mas de que hablar; veía mientras me alejaba, su silueta desconcertada mirandome desaparecer en el horizonte, mientra que para mi, todo esto no era nada mas que una maldita pesadilla de la que queria despertar lo mas pronto posible, no podia comprender como era posible que lo dejara de amar así sin mas, de un día para otro, esa extraña sensación de frió en el pecho, tal vez ya no había un corazón ahí dentro; ahh no tengo tiempo para remordimientos, mientras avanzaba en mi caminar, sentía que a mi alrededor todo se derrumbaba, como si hasta ahora mi vida hubiese estado hecha de naipes y hoy a mi se me ocurrió sacar una de las piezas, para que todo se viniera abajo, en mi interior habia un reflejo de mi sentada en el suelo, sobre sus talones llorando la perdida de algo que pareció ser lo mejor para mi, por otra parte, tenia una imgen perfecta de mi, vestida con una muy elegante ejecutiva bancaria, aplaudiendo mi osada decisión todo estaba confuso; un taxi se detiene frente a mi, veo que el vidrio del copiloto baja y el conductor se estira a preguntarme -Señorita, ¿se encuentra bien, necesita que la lleve?, -No y sí, lleveme lo mas lejos posible de este lugar. No tengo la menor idea de por qué dije eso, tal vez las ganas de salir corriendo eran más. Una vez dentro del taxi no aguanté mas, largué a llorar, le dije al taxista -lleveme a La Florida por favor. él asintió con la cabeza y marchamos, no podía soportar más estaba asfixiada, necesito a alguien que me ame en serio, no que me considere una especia de trofeo exótico o alguna especie de dama de compañía, o algo así, quería más, quería amor, solo eso, lo físico ya no me satisfacía me sentí demasiado vacía estando con él; aunque debo reconocer que al principio, pensé que me había sacado la loteria con este adonis, el Dios griego del sexo con el que decidí vivir; de un tiempo a acá la pasión se perdió y se convirtió en monotonía, nada mas.
llegando ami destino, pagué y el hombre del taxi extiende su mano hacia mi, en ella una tarjeta de presentación, la tomo , la leo y no puedo evitar mirarlo con cara de curiosidad, por que no entendía a que venia esto, el tipo me dice,- he visto muchas mujeres como usted Señorita, a las que se les derrumba la vida de un momento a otro, si en algun momento decide salir y siente que esta muy mal para regresar llameme, yo iré por usted y la traeré a salvo a su casa- wuau¡¡¡¡ abrí mi boca de la impresión, lo quedé mirando fijamente, no habia notado que era un taxista joven, no tenia mas de 30, era alto, muy estilizado de unos ojos oscuros, de mirada profunda, su boca estaba practicamente dibujada, era muy color fresa y de labios carnosos, estaba demarcada por una delgada linea que formaba su vigote y su barba, alrededor de la boca terminando en el mentón, desde ahi, pude notar que tenia una hermosisa quijada, cuando abre el porta maletas del auto, se arquea a sacar de ahi mi maleta y puedo vr sus fuertes brazos extenderse y tensarse con el peso, su espalda se marcaba bajo la camiseta azul de mangas cortas que le ajustaba muy bien, al enderezarse hacia mi, no té su abdomen muy rijido por el peso, se enmarcaba algo bajo esa camiseta; mi imaginación decía que estaba cubierto de firmes musculos ese abdomen; no podía ver su cabello, tenía jokey , pero sus jeans ajustados dejaban ver toda mu masculinidad, era un regocijo estar frente a este hombre, no pude evitar preguntarme a mi misma ¿ lo habrán tallado a mano?, pero en eso mi reflejo se levanta del piso de mi inconciente seca sus lagrimas y me mira inquisitivamente, no puedes ponerte asi, acabas de arruinar toda tu vida y tu deleitandote en este desconocido. agradecí el gesto y sin mas tomé mis cosas, la tarjeta de presentación y entré en casa de mamá, ella me esperaba con una taza de té, queria que conversaramos, lo que habia ocurrido no era menor, cuando le dije por telefono que me irìa del lado de Erick ella no pudo evitar decir-¿Cómo dejas de amar de un día para otro a alguien que tiene un futuro brillante?, -no sé mamá, ni yo misma lo tengo claro, cuando llegue a casa te explico con mas detalles.
me senté a la mesa, ella me abrazó y lloramos juntas, jurando que sería la última vez que llorara por este hombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario